Nuestra historia
Aloha Guau empezó con esa pregunta tan sencilla.
Queríamos un lugar donde estuviera acompañado, pudiera correr, jugar, tumbarse en un sofá, recibir cariño y seguir teniendo vida de casa.
Pero también queríamos que quien estuviera con él lo conociera, entendiera sus necesidades y se preocupara de que estuviera bien de verdad.
Y pensamos que quizá había más familias buscando exactamente lo mismo. Así empezó Aloha Guau.
No construimos una residencia para después irnos a casa. Abrimos nuestra propia casa.

Curro
Curro aporta especialmente la parte técnica de Aloha Guau. Está formado como Adiestrador Canino Profesional por Tecnican, mediante formación adaptada a la normativa INCUAL, y lidera el área de educación canina.
Ese conocimiento también forma parte de las estancias: observar cómo llega un perro, cómo se relaciona, cuándo necesita actividad, estimulación o tranquilidad nos ayuda a adaptar sus días.
Pero Curro también forma parte de toda la operativa diaria: habla con las familias, recibe a los perros, alimenta, juega, pasea, limpia y cuida.
Porque conocer de perros es importante. Pero estar ahí cada día también lo es.

Jennifer
Jennifer está especialmente detrás de la organización de Aloha Guau: reservas, WhatsApps, planificación de las estancias, comunicación con las familias, redes y todas esas pequeñas piezas que hacen que el día a día funcione.
Antes de que llegue un perro quiere conocer sus rutinas, su personalidad y todo aquello que debemos tener en cuenta.
Aunque solemos bromear con que es «la parte de oficina», aquí la oficina tiene perros pasando constantemente por debajo de la mesa, así que también alimenta, cuida, limpia, juega y reparte mimos. Además, probablemente sea quien está detrás de la cámara en buena parte de lo que se ve en Instagram.
Su objetivo es que todo funcione por dentro y que las familias que están fuera puedan sentir algo especialmente importante: tranquilidad.
Los dos
En realidad, los dos hablamos con las familias, los dos cuidamos a los perros y los dos estamos presentes en su día a día.
Aloha Guau no es un lugar al que vamos a trabajar. Es donde vivimos.
Las personas con las que hablas antes de la estancia son las mismas que abrirán la puerta cuando llegues y las mismas que estarán con tu perro cuando tú no estés.


Nuestra familia
Tenemos tres hijos y Aloha Guau también forma parte de su casa y de su infancia.
Han aprendido que querer a un perro también significa respetar sus tiempos, saber cuándo quiere jugar y cuándo necesita su espacio.
Para los perros acostumbrados a convivir con niños, esto aporta algo muy difícil de reproducir en unas instalaciones.
Pocas plazas
Trabajamos con plazas limitadas porque queremos poder conocer realmente a los perros que tenemos en casa.
Quién necesita actividad, quién adora la pelota, quién disfruta especialmente olfateando, quién busca nuestra compañía y quién simplemente quiere encontrar un rincón tranquilo para dormir.
Para nosotros existe una gran diferencia entre tener perros alojados y conocer a los perros que tienes en casa.
No queremos sustituir su hogar. Queremos que, hasta que vuelvas, tenga otro donde sentirse querido.
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